S?bado, 21 de junio de 2008
Consideraciones:

Probablemente la mejor forma de comenzar el blog sea dando publicidad a algunas herramientas de uso eminentemente doméstico, que no sólo permiten la exploración espacial de forma eficiente y exacta, sino también artística. Y para aclarar el hecho de que un programa científico debe ceder, en ciertos momentos, al arte, hago algunas acotaciones.

Y cabe decir esto por dos razones; la primera es que el Universo "cambia" en función de la herramienta que utilicemos para percibirlo, su precisión y su potencia. De esta forma, sólo es posible observar ciertos cuerpos o fenómenos utilizando métodos ajenos a la fotografía tradicional, o investigando solamente algunas partes del espectro. Esto si bien no modifica el Universo en sí, modifica nuestra percepción de lo tratado, y por lo tanto desde un punto no filosófico, lo convierte en lo mismo.

Así pues, nuestra idea visual de un objeto espacial cualquiera, viene modificada por la herramienta que la percibe, y es por ello que, a través de la atmósfera terrestre, observemos algo muy diferente a esto.

Sol visto por rayos X


Nuestro Sol es una estrella de clase espectral G, que se encuentra actualmente en mitad de su "vida" (o al menos, de su vida útil para nosotros, puesto que una vez haya consumido la mayor parte de su hidrógeno se convertirá en una gigante roja, tragándonos a Mercurio, Venus y Tierra con ella, para posteriormente convertirse en una enana blanca).

La fotografía anterior está tomada con rayos X fuera de nuestra atmósfera, y difiere notablemente de una que pudiéramos lograr desde dentro de la atmósfera con una cámara común.

 

Sol bajo atmósfera terrestre


Para todos aquellos interesados en los tipos espectrales, la clasificación actual utilizada en ese campo es la MKK, una de las gráficas más sorprendentes de la historia, por toda la información que comunica, sin dar aparentemente ninguna información.

Clasificación espectral estelar MKK


Y el cielo lleno de estrellas:

Así que esa "G" tan pequeña es nuestro Sol; las estrella clase "A" son las que más comunmente observamos a simple vista en el cielo, aunque las "M" son más abundantes en términos absolutos.

Más allá de los tamaños imaginables están las clases espectrales B y O. Gigantescas estrellas, con potencias caloríficas y lumínicas en ocasiones millones de veces superiores a nuestra estrella. Claro está que el consumo energético de estas estrellas es enormemente superior al del resto, por lo que su vida es "corta".

Cuando han liberado gran parte de su energía, tienden a desplazarse a regiones de espacio donde existen otras estrellas de características similares, formando los insulsamente llamados objetos OB1. Estos suponen, hasta el momento, algunas de las fotografías más bellas de la humanidad. Son las llamadas nebulosas de emisión, una clase concreta nebular.

Y es que precisamente las estrellas O y B son llamadas gigantes azules porque, debido a su enorme cantidad de energía, emiten la mayor parte de su radiación en la región ultravioleta del espectro. Esto no sólo las hace azules, sino que permite que el gas cercano reaccione a la intensa radiación generando, por ejemplo, el OB1 más cercano a nosotros: la nebulosa de Orión.


Nebulosa de Orión


Y no menos espectaculares son otros ejemplos de nebulosa por emisión. Las más similares por características de formación, son la M16, nebulosa del Águila, la M20, nebulosa Trífida, y la M8, nebulosa de la Laguna, las dos últimas en Sagitario. Imágenes en orden de mención:


Nebulosa del Águila


Nebulosa Trífida

Nebulosa de la Laguna



Cambiando de asunto:

Estas imágenes suelen teletransportar mi mente directamente a la conocida ecuación de Drake, que paso a comentar. Ésta ecuación es posiblemente la más controvertida de todas las teorías especulativas.

Desarrollada a principio de los 60, esta ecuación "predice" la cantidad de especies extraterrestres en nuestra galaxia (solamente la Vía Láctea, no todo el Universo) que podrían tener la tecnología necesaria para comunicarse con nosotros, o contestar alguna de las señales emitidas por nosotros al espacio. Este tipo de "comunicación" se presupone partiendo de la radio, y llegando hasta cualquier otra tecnología, conocida o desconocida.

Por supuesto, todo el asunto de predecir está muy bien hasta que se topa con la base empírica. Y como en esta ciencia eso tampoco se salta, el resultado (si es que existe uno) queda pendiente de la resolución de todos los factores.

Por tanto, esto no es más que otra demostración de la infinitesimalidad de nuestra especie, pero me comprometo a escribir otro artículo sobre la paradoja de Fermi si alguien lo cree necesario, por motivos de fe, o por falta de incógnitas por resolver en la ecuación que sigue.

De cualquier forma, los números estimativos son avasalladores:

N = R x f(p) x f(e) x f(l) x f(i) x f(c) x L

Suena mucho más dificil de lo que en realidad es. Los factores son los siguientes.

N= número de civilizaciones en la Vía Láctea, a la vez inteligentes y capaces de comunicación.

R= número de estrellas en nuestra galaxia (estimación, 100 billones)
f(p)= fracción de esas estrellas con planetas orbitando (estimación 20% - 50%)
f(e)= fracción de esos planetas que pueden tener vida (estimación, 1-5)
f(l)= fracción de esos planetas en los que la vida evoluciona
(
estimación 0% - 100%)
f(i)= fracción de f(l) donde la vida inteligente evoluciona
(estimación 0% - 100%)
f(c)= fracción de f(i) que se comunicaría (estimación 10% - 20%)
L= fracción de la vida total del planeta en la que esa especie lo habitó.

La última pregunta es especialmente comprometedora. Utilizando la Tierra como ejemplo, incluso habiendo permanecido miles de años en esta posición espacial, sólo hemos podido comunicarnos con ondas de radio en los últimos 100 años. Estimamos que la vida de nuestro planeta será en total de unos 10 billonesde años.

Dependiendo de la supervivencia de nuestra especie, la respuesta al último factor podría ser 1/100,000,000 si nos exterminamos mañana, o 1/1,000,000 si nos exterminamos-exterminan dentro de 10.000 años.

Por tanto, no sólo las civilizaciones que existan son importantes, sino que nuestro corto espacio vital coincida con alguna de ellas en períodos temporales que ni tan siquiera podemos comprender.

La respuesta a esta ecuación es, obviamente, desconocida; el despejar algunas variantes concretas depende directamente de otras ciencias y su avance. (Astronomía, física, biología, sociología...).

De cualquier forma, y como lo que buscábamos desde el comienzo era una aproximación, daré el resultado del propio Drake. Él calculó 10.000 civilizaciones que cumplían los requerimientos anteriormente citados. Vosotros podéis hacer vuestros cálculos en la web a tal efecto en la sección links.

Incluso podéis multiplicar por vuestra cuenta ese resultado por el número de galaxias conocidas, incluir un factor de propulsión interestelar y obtener un número realmente escandaloso.

¡Yo no vine a esto!:

Para terminar, y ya que lo prometí al principio, me gustaría referirme a uno de los programas más sorprendentes desarrollados en los últimos años.

Hablo de Celestia. Un simulador universal, gratuíto, opensource y con toneladas de añadidos, que no sólo crece día a día, sino que nunca decepciona.

Imaginad un viaje a cualquier satélite, nave, telescopio, planeta, estrella, galaxia, nebulosa, pulsar, agujero negro, asteroide, cometa u objeto espacial que queráis, y visitadlo. Rotad alrededor de él o haced zoom, acelerad el tiempo, retrocededlo, buscad eclipses automáticamente, bajad a la superficie de cualquier planeta, o simplemente a la del nuestro y utilizadlo a modo de planetario, sincronizando la hora, fecha, y la posición de vuestra misma casa.

Para los más avanzados, Celestia incluye información astronómica real, con información de clases espectrales, distancias, radio, órbitas, diámetros aparentes, longitud del día y temperatura de los planetas, luminosidad, etc. y bases de datos que harán difícil no encontrar algo que se busca.

Además de esto, una versión educacional de Celestia permite su aplicación en el entorno educativo, con pequeños archivos que contienen "visitas guiadas" por el espacio, con texto y, recientemente, sonido. Su aplicación en el ámbito escolar ya ha sido ampliamente probada... en otros países.

Y por si fuera poco Chris Laurel, el desarrollador del software, ha finalizado su contrato con la empresa Nvidia, con lo que (en palabras suyas), tendrá tiempo para dedicarse a fondo a Celestia y crear una nueva versión totalmente ampliada de su software, que actualmente se encuentra en su versión 1.5.

A continuación pongo algunas imágenes de Celestia. Porfavor, notad que son de distribuciones personales, y que el pequeño exe gratuíto que se descarga de su web no incluye texturas en alta resolución, ni los cientos de mejoras que pueden añadirse. En cualquier caso, todas estas mejoras son gratuítas, e incluso estoy planteándome crear una distribución por P2P que agrupe, en varios gigabytes, un compendio de lo mejor.

Celestia 1

Celestia 2

Celestia 3

Celestia 4


Despedida y cierre:

Hasta aquí el artículo. El siguiente, que pretendo titular "Goodbye, Hubble", hará un seguimiento por la vida de este telescopio, los aportes que nos ha enviado, y qué habrá después del, hasta ahora, "Ojo Humano del Espacio". O quizás escriba un artículo sobre la computación distribuída, ciencia en casa. O sobre inteligencia artificial. Quién sabe.



Publicado por DarkTanis @ 7:23
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Comentarios
Publicado por manuelcarreno
Viernes, 20 de marzo de 2020 | 19:41

Se nos enseña sobre el valor de las interacciones positivas con otros seres humanos y la fragilidad de todo lo que conocemos. Gracias. Ten una reseña de <a href="http://uvigo.tv/las-mejores-peliculas-de-2019-que-tienes-que-ver/" rel="nofollow">Pelis</a>

Publicado por manuelcarreno
Viernes, 20 de marzo de 2020 | 19:42

Pelispedia - http://uvigo.tv/las-mejores-peliculas-de-2019-que-tienes-que-ver/